Puede que ya no sea necesario intimar con una persona, porque el placer se inducirá mediante un chip en el cerebro. Tal vez la Luna desaparezca tras la colisión de un meteorito, y en su lugar floten cientos de fragmentos que eclipsen el firmamento. Los satélites caerán, y las comunicaciones digitales serán cosa del pasado. Los días serán más cortos, las noches, más oscuras. La incertidumbre y el miedo serán iguales para todos: blancos y negros, ricos y pobres.
Puede que estemos al borde de la extinción. Que tú me hayas olvidado entre tanto caos. Que hayas hecho tu vida lejos de mis besos, y que, en el fin del mundo, solo quieras ver otras pupilas, tan lejos del iris de lo que apenas queda de mí.